domingo, 28 de mayo de 2017

Historia de la literatura extremeña

Antonio Rodríguez Moñino ingresó en la Real Academia de la Lengua en 1968 ocupando la silla X. Su legado,  junto con el de su esposa María Brey, formado por gran cantidad de libros extremeños, fue cedido a la biblioteca de la RAE,  constituido aproximadamente por 17.000 volúmenes y 5.000 volúmenes fueron donados a la biblioteca pública de Cáceres que lleva su nombre.


Primeras manifestaciones literarias en Extremadura - Siglo XV. Orden Jerónima - Siglo XVI. Humanismo - Siglo XVII. Barroco - Siglo XVIII. Afrancesados - Siglo XIX. Romanticismo - Siglo XX. Lencero y Valhondo.
 
1.- PRIMERAS MANIFESTACIONES LITERARIAS EN EXTREMADURA

Cristóbal Cuevas
De la mano de Cristóbal Cuevas, catedrático de Literatura de la Universidad de Málaga, que fuera uno de los principales especialistas del mundo en Literatura Española del Siglo de Oro y que nos dejó en 2013 (d.e.p.), habiendo publicado más de 40 libros además de numerosos trabajos de investigación relacionados con la recuperación del patrimonio cultural andaluz, vamos a conocer los principales escritores extremeños de la historia:

Las primeras manifestaciones literarias en Extremadura son muy inciertas, para algunos habría que buscarlas en las inscripciones de cazoleta de las citanias de Cáceres, aparecidas en Miajadas, Villamesías, Abertura..., para otros, habría que esperar a la poesía popular de carácter épico-laudatorio que según Apiano, entonaron en el siglo II a.d.C. los soldados de Viriato

Ni siquiera durante la dominación romana abundan los monumentos literarios pese a la importancia militar y política de Emerita Augusta. Sólo algunos testimonios esporádicos como el de Marcial sobre el poeta Deciano (Emerita Deciano meo) en el siglo I. d. C.; la Epístola de San Cipriano al presbítero Félix de León, al diácono Elio de Mérida y a las comunidades cristianas en el siglo III o las Actas del martirio de la santa virgen Eulalia muerta en Mérida en 304. 


Templo de Diana en Mérida
En la época visigótica se reduce todo al foco cultural emeritense del siglo VII como la Epístola del diácono Redempto a San Isidoro, las Actas del III Concilio de Mérida del 666 y sobre todo el precioso tratado  De vita et miraculis Patrum Emeritensium (635) atribuido a Paulo Diácono y que para Rodríguez Moñino es "de un primitivismo ingenuo y admirable, tan expresivo para la comprensión del espíritu cristiano emeritense del siglo VII"
  
Tras la invasión musulmana (711 d.d.C.), aparte de alguna reliquia literaria mozárabe (así la lápida poética del Obispo Daniel del año 1000), va desarrollándose en Extremadura una nueva literatura escrita en lengua árabe, que adquiere gran esplendor en Badajoz entre los siglos IX al XII y que ha sido estudiada por Ribera, Asín Palacios, Dozy, González Palencia, etc. Se cultivan los más diversos géneros literarios (teología, historia, viajes, filosofía, medicina..) destacando la poesía lírica en que se cantan las luchas de los cristianos, la alegría del amor, los placeres del vino y de la carne, las glorias de los grandes señores. Entre sus representantes destaca el poeta y escritor ascético Abu l-Walid Jonás Ben Abdalos (siglo X) y Almuzaffar Said Ben al Aftás (1063), príncipe pacense que supo rodearse de una corte de escritores y poetas, creador de una biblioteca extraordinaria compuesta por 50 volúmenes llamada Almuzaffaría (1134). Su nieto Omar ben Mohammed ben Aftás fue gran poeta aunque sus versos se han perdido, siendo Abenabdun el mejor de los vates de su tiempo en la célebre Casida Abdunía "catálogo rimado de grandes desgracias" dedicado a la caída de los Reyes de Badajoz.

La literatura romance anterior al siglo XV es prácticamente desconocida, las guerras continuas contra los musulmanes, las necesidades de supervivencia, los procesos de repoblación, etc. no dieron mucho tiempo para la creación literaria.  Recordemos que Alfonso VI devasta la ribera del Guadiana en 1079, Alfonso VII reconquista Cáceres y Coria en 1142, Alfonso VIII penetra de nuevo en la región por fuerza de armas den 1180, hasta Alfonso IX no acaba prácticamente la reconquista extremeña con la toma de Alcántara en 1213, Cáceres en 1227, Mérida y Badajoz en 1230 y Trujillo en 1232.

2.- SIGLO XV. PRINCIPIOS DE LA LITERATURA ROMANCE 

Será en el siglo XV cuando el Marqués de Santillana, en el Proemio o Carta al Condestable de Portugal (1449) hablando de las distintas maneras de trovar afirmaba que los trovadores castellanos, andaluces o extremeños componían sus obras en lengua gallega o portuguesa. Se preguntaba Rodríguez Moñino: ¿Sería aventurado sospechar que en el Cancionero de la Biblioteca Vaticana hubiera conservados entre sus versos algunos escritos de aquellos trovadores de la Extremadura?. 


Monasterio de Guadalupe
Con el apogeo cultural de Guadalupe y Plasencia en el siglo XV comienza el verdadero florecimiento de las letras extremeñas bajo la dirección de la Orden Jerónima fundada en tiempos de Alfonso IX (1312-1350), ya que el monasterio guadalupense alumbrará al calor de su espléndida biblioteca importantes escritores: poetas como Fray Alonso de Medina incluido en el Cancionero de Baena o relatos de viajes como la peregrinación a Jerusalén de Fray Marcos de Lisboa y Fray Domingo de Mérida fundidos por un fraile desconocido en el curioso "Tratado muy devoto del viaje e misterios de la tierra sancta de Jerusalén" que sólo encontrará su equivalente a nivel regional a principios del siglo XVII con "la Relación de la Embajada que hizo don García Silva y Figueroa de parte del rey don Felipe III a rey Xa Abbas de Persia, año de 1618" preciosos testimonios de la literatura de viajes. En Plasencia destacamos a Vicente Arias de Balboa, obispo de la villa, teólogo y jurista, que glosó magistralmente el Fuero Real luego impreso por Montalvo. 

3.-SIGLO XVI. FLORECIMIENTO DE LA LITERATURA EN EXTREMADURA. EL HUMANISMO



La Extremadura de este siglo pensaba Vicente Barrantes, fue una región excepcional entre todas las de España e incluso las del mundo. El espíritu audaz e imaginativo de los extremeños se excita con las conquistas ultramarinas , las guerras religiosas europeas y los incentivos revolucionarios del movimiento renacentista brillando en la obra de los conquistadores como Cortés y Pizarro, místicos como San Pedro de Alcántara, humanistas como Arias Montano y el Brocense, dramaturgos como Naharro, Díaz Tanco o Carvajal, poetas como Silvestre o Aldana, pintores como Zurbarán o Morales, soldados como Villalba o García de Paredes. 

Bastarían estos nombres para demostrar el importante papel de Extremadura en su contribución a la cultura española en general, desgraciadamente a la hora de destacar unos escritores u otros, no ha sido precisamente el talento el criterio a seguir sino más bien el sectarismo recalcitrante lo que ha imperado, ahora y siempre en nuestra hipócrita sociedad, por lo que muchos de nuestros mejores intelectuales extremeños, en función de que su ideología fuera una u otra, han sido sistemáticamente ignorados. 

► Artículo recomendado: Escritores extremeños víctimas de la censura por Manuel Pecellín Lancharro (REE 3/1995)

Diego García de Paredes
"El Sansón de Extremadura"

La importancia de la poesía fue incuestionable. La apasionada fantasía del extremeño, su religiosidad ardiente y ascética, su espíritu aventurero, su amorosidad siempre en vela y su propensión a la crítica y a la sátira encuentra el cauce adecuado en el género poético. Destacan autores como Garci Sánchez de Badajoz (1460-1526), Gregorio Silvestre de Lisboa pero ascendientes de Zafra (1520-1569), Francisco de Aldana de Alcántara (1537-1578), Joaquín Romero de Cepeda de Badajoz (1545-1581), Luisa de Carvajal y Mendozade Jaraicejo. 


Historiadores y cronistas también tuvieron su protagonismo y aunque en el siglo XVI abunden más los realizadores de hazañas que los dedicados a escribirlas sí podemos mencionar la autobiografía de Diego García de Paredes (1466-1530), las Cartas de Hernán Cortés (1485-1547), Lorenzo Galíndez de Carvajal de Plasencia, consejero real y correo mayor de Indias (1472-1530), también de Plasencia, el soldado Luis de Zuñiga y Ávila (1510-1573) que estuvo junto al emperador en la campaña de Túnez (1535) de la que nos dejó una interesante relación y en la guerra de Alemania cuya historia escribió. En un plano más localista tenemos a Rodrigo Dosma y Delgado nacido en Badajoz (1533), a quien incluyó Rodríguez Moñino entre los cinco grandes historiadores de la villa, fue cronista de Felipe II y catedrático de teología en Salamanca. 

En el tema del misticismo también contamos con ilustres personajes, de todas las órdenes aunque fueron los franciscanos los mayores representantes, como fray Juan de la Puebla y fray Juan de Guadalupe, de Zorita fue fray Tomás de Trujillo autor de "Reprobación de los trajes" un ataque a la vanidad indumentaria, aunque el más destacado fue San Pedro de Alcántara (1499-1562) con las que reseñamos a continuación: libros como Tratado de la Oracion y la Meditación (1557). Aunque donde parece culminar la cultura renacentista extremeña es en el terreno del Humanismo, en la primera mitad de siglo destacó el cardenal Juan Martínez Silíceo (1485-1557) de Villagarcía, pero las dos figuras fundamentales son:

Francisco Sánchez de las Brozas - El Brocense (Brozas, 1523-1601); estudió en la Univesidad de Salamanca en cuyo Colegio Trilingüe fue profesor de Retórica (1559). Hubo de soportar dos procesos inquisitoriales acusado de despreciar las imágenes y de criticar la forma literaria de los Evangelios pues consideraba ruinoso para la ciencia el principio según el cuál "oportet addiscentem credere", "es preciso que el que aprende, crea", fue condenado a reclusión en casa de su hijo Lorenzo. Tuvo enorme prestigio en el campo de la gramática, retórica y filosofía, no sólo dentro de las fronteras patrias sino al más alto nivel europeo, comparando su labor humanística a la que Nebrija había llevado a cabo a principios de siglo, se le considera como el mejor gramático español de todos los tiempos.

Algunas obras: De arti dicendi (1556), Organum dialecticum et rhetoricum cunctis discipulis utilissiumum et necessarium (1579), Arte para saber latín (1595), Grammaticae Graecae Compendium (1581).

Libros completos:
Benito Arias Montano (Fregenal de la Sierra 1527 - 1598); Alumno de Vázquez Matamoros y Pero Mexía estudió con Cipriano de la Huerta en la Universidad de Alcalá. Cursó medicina, teología, a la vez que se adiestraba en el conocimiento de las lenguas latina, griega, árabe, hebrea y síriaca a las que luego añadiría alguna de las modernas: flamenco, alemán, francés, italiano, portugués.. Ingresó en 1560 en la Orden de Santiago de los Caballeros, haciéndose sacerdote y en el Concilio de Trento recibe el encargo de Felipe II de dirigir la Políglota de Amberes, también dirigió la Biblioteca de El Escorial.



Algunas obras: Liber generatinis Adam, seu de historia generis humani (BDH) (1593), la Historia naturae (1601), Contribución a la Biblia Políglota de Amberes o Biblia Regia.


Libros completos:

Artículos de interés:
Góngora y Quevedo una enemistad más literaria que real
Con la llegada del siglo XVII la literatura extremeña sufre un descenso, no ya en el número de escritores sino en la calidad de los mismos. A nivel nacional, hay dos excepcionales poetas que reflejan en sus obras el Barroco en sus dos ramas: Culteranismo (Góngora) y Conceptismo (Quevedo).

Entre los filósofos recordamos a Gabriel Acedo de la Berrueza de Jarandilla o Martín Amaya Maldonado de Fuente del Maestre que destacaron en historia y en poesía. También podemos mencionar al placentino Antonio de Monroy al que elogió Cervantes en su Viaje del Parnaso, al cacereño Micael Solís, Cristóbal de Mesa de Zafra o Catalina Clara Ramírez de Llerena aunque el que más destaca es otro paisano suyo Alonso de Acevedo, canónigo en la iglesia de su villa natal y viajero por Italia publicó en siete cantos el poema épico "la creación del mundo" en octavas reales. 

Este siglo conoce también familias enteras en relación a la retórica y humanidades como los Ramírez Prado de Zafra, desde el padre Alonso, gran jurisconsulto al hijo Lorenzo discípulo de El Brocense, amigo de Lope de Vega, Cervantes y los principales poetas culteranos. 

También destacar al zafreño Pedro de Valencia (1555-1620), experto en lenguas antiguas, sobre todo latín, griego y hebreo y al que Góngora le hizo una consulta sobre su Polifemo y Soledades. 

Y una de las figuras más importantes fue:

Gonzalo Correas (Jaraíz de la Vera 1570-1630); alumno en Salamanca y profesor de griego y hebreo en la misma universidad. Su obra revela un espíritu abierto que busca esencialmente finalidades pedagógicas, sin que los aspectos científicos y de investigación queden descuidados. Con su obra "ortografía castellana.." hizo interesantes observaciones de fonética, hablas dialectales, singularidad lingüística de Extremadura, etc; aportando un enfoque revolucionario de la ortografía basado en criterios fonéticos que no logró sin embargo, aceptación práctica alguna.

Correas está  convencido de la superioridad del castellano sobre el latín. En el capítulo final del Arte se propone mostrar que si "la lengua Griega fué la mexor de las umanas que hablaron los onbres'', "la Española es la segunda, i la primera de las que oí se hablan, i la Latina es mucho inferior" (p. 482). 

► Libros completos: 

5.- Siglo XVIII. POSBARROQUISMO Y NEOCLASICISMO


28/10/1811 La Sorpresa de Arroyomolinos. las tropas aliadas con la ayuda de la población derrotan a las tropas napoleónicas
Al igual que en el resto de España, el siglo XVIII supone para Extremadura una revolución cultural basada en cánones franceses. El prestigio de lo racional (tan arraigado en la tradición cultural y literaria de la región) desarrolla la crítica, la polémica y los afanes desmitificadores muy acordes con la idiosincrasia de sus gentes, a la par que el progresivo aburguesamiento que traen los Borbones implanta en la literatura una clara tendencia al didactismo y al sentimentalismo. 

Dentro de la poesía podemos nombrar a Cristóbal de la Beña (1777-1833) fue nombrado capitán de la Legión de los Leales Extremeños fundada en 1811 por el escocés John Downie que tuvo una gran victoria en la batalla de Arroyomolinos.


En lo referente al teatro tenemos a Vicente García de la Huerta de Zafra (1734-1787) en cuya obra aparecen las tres características regionales señaladas por López Prudencio: audacia, displicencia y choque violento con el ambiente. 


En el campo de la historia se puede destacar a Diego Suárez de Figueroa de Badajoz (1727) y Ascensio de Morales (1783) y un gran polemista fue Juan Pablo Forner (1756-1797), nacido en Mérida y de una tremenda independencia de juicio, estudió en Salamanca y alcanzó la fiscalía de la Audiencia de Sevilla en 1790 y la del Consejo de Castilla en 1796.

F. Gregorio de Salas
Destacamos en este siglo a Francisco Gregorio de Salas (Jaraicejo 1729, Madrid 1808).  Estudió en Salamanca y se ordenó sacerdote en Plasencia. Fue capellán de la Real Casa de Santa María de la Magdalena en Madrid, amigo de Godoy, lo que le obliga a expatriarse en 1808 para regresar cinco años después. Perteneció a la Academia de Bellas Artes de San Fernando y gozó del aprecio y admiración del rey. Sus obras le acreditan como agudo observador y estimable satírico, ridiculizador de toda humana debilidad,tanto en individuos, como en profesiones y grupos étnicos. Salas era hombre casero, dice Rodríguez Moñino y le placían las tertulias familiares. Fue el famoso autor de la décima a Extremadura: "Espíritu desunido anima a los extremeños... cada cuál contento y metido en su rincón..".


Meléndez Valdés
Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno 1754, Montpellier 1817) Estudió en Salamanca luego pasó a la carrera judicial ejerciendo como magistrado en Zaragoza (1789) y Valladolid (1791). En 1808 estuvo a punto de ser fusilado en Oviedo por afrancesamiento. José I le nombró presidente de Instrucción Pública. Al final de la guerra de la Independencia, hubo de expatriarse, muriendo en Montpellier. Tuvo dos estapas en su poesía, la juvenil, influida por el círculo salmantino, más ligera y frívola y la de madurez, escrita bajo el signo de Jovellanos y Quintana, más filosófica, seria y didáctica. Azorín afirma que de Meléndez Valdés procede toda la poesía moderna española. Valdés se mantuvo siempre fiel a su amor a Extremadura y en su madurez recordará con cariño sus años en contacto con los labradores de su tierra: "Al forzudo extremeño habreis mirado, más de una vez sobre un montón de mieses, burlar de Sirio abrasador de fuegos, lanzando al viento los trillados granos, con el dentado bieldo o de la aurora, los rayos aguardar sobre la esteva".

6.- Siglo XIX. ROMANTICISMO Y REALISMO


Obras de Felipe Trigo. Bartolomé José Gallardo y Mario Roso de Luna
Con la llegada del siglo XIX las letras extremeñas sufren un nuevo cambio orientado hacia el subjetivismo, el vitalismo, el apasionamiento y el colorismo románticos, para pasar poco a poco a un realismo más en consonancia con la moral y el gusto burgués. Aunque se cultivan todos los estilos, los principales será en la poesía, el teatro y la oratoria.
  
La máxima figura de la lírica romántica fue José de Espronceda (1808-1842) nacido en Almendralejo, aunque para López Prudencio no es literariamente extremeño pues permaneció poco tiempo en Extremadura y nació en ella accidentalmente cuando su padre, coronel de caballería se dirigía a Badajoz antes de la guerra de la Independencia. Carolina Coronado (1823-1811) también es de Almendralejo y comenzaría a escribir versos con solo 10 años, escribiendo novelas como Jarilla (1850) y la rueda de la desgracia (1873), aunque lo más valioso de su obra es la poesía lírica, espontánea y de grandes calidades técnicas. 

Otros poetas menores serían Vicenta García Miranda de Campanario llamada "El Homero Extremeño" por su ceguera, quien en Flores del Valle supo unir el culto a la belleza con un intenso apasionamiento ante el dolor humano. También mencionar al cacereño Antonio Hurtado y Valhondo (1825-1878) destacado político, que desempeñó el cargo de gobernador civil en Barcelona y Consejero de Estado, autor de novelas tan celebradas como Corte y Cortijo (1870) premiada por la Real Academia de la Lengua.

Por último mencionar a Adelardo López de Ayala (1828-1879) que aunque nacido en Guadalcanal (Sevilla) tras pasar buena parte de su infancia en Villagarcía (Badajoz), estudió Derecho a orillas del Guadalquivir, su teatro representa la tendencia realista que sucede al romanticismo. 

Destacamos en esta época a Bartolomé José Gallardo (Campanario 1776- Alcoy 1852), fue uno de los personajes literarios más importantes no solo de Extremadura sino de España, con ingentes conocimientos bibliográficos, radicalismos ideológico, progresista y tradicional a la vez. Sus padres, campesinos de escasa fortuna, consiguen enviarlo a la Universidad de Salamanca, cuajada entonces de extremeños importantes. Estudiará con detención a los empiristas ingleses y a los enciclopedistas franceses que le suministrarán el sustrato ideológico al que siempre permanecerá fiel. No obstante desde muy joven, hace gala de un acendrado españolismo, veneración por las tradiciones patrias y culto al más castizo decir castellano, frente a los galicismos arrolladores. Pese a su ideología avanzada participa de manera muy intensa en la lucha contra el invasor francés, se viene a Extremadura y es comisionado por la Junta Regional, fomenta insurrecciones populares que pronto son prohibidas desde Madrid. El pueblo de Badajoz se subleva y en la confusión resulta preso y a punto de ser fusilado, poco después se une al Conde de Montijo, jefe de la Masonería española. Derrotados los franceses marcha a Madrid, la oleada absolutista se desencadena y vuelve a a su pueblo para refugiarse donde le reciben con coplas. Finalmente huye a Portugal y después a Londres donde estudiará los ricos fondos del British Museum, volverá a España en 1820 y recupera su puesto de bibliotecario en las Cortes. Fiel a sus ideas españolistas, constituye con otros amigos la sociedad secreta "Los Comuneros" separándose de la masonería. Al final se retira a su finca La Alberquilla (Toledo) en un viaje a Valencia, encontrará la muerte.
  • Algunas obras: Diccionario de Medicina y Cirugías (1807), Diccionario crítico-burlesco (1811), Diczionario. Apuntes.(1820), Cuatro palmetazos bien plantados (1830), Las letras, letras de cambio, o los mercachifles literarios (1834), El Criticón (1835) 

Felipe Trigo (Villanueva de la Serena 1864-1916 Madrid) Procedía de una familia acomodada. Hizo la carrera de Medicina en Madrid. Contrae matrimonio y empieza a ejercer como médico en Trujillanos y Valverde de Mérida. Se marchó voluntario a Filipinas donde estuvo a punto de morir en mano de los tagalos. De un profundo extremeñismo que luego se reflejerá en sus novela. "Otro extremeño" diría Pedro de Lorenzo. Defendía la reforma agraria y la liberación de la mujer. Criticaba a la Iglesia por estar siempre al lado de los poderosos. Es considerado el mejor novelista de Extremadura a pesar de estar durante mucho tiempo ignorado. En sus obras atacó duramente el caciquismo extremeño. Su descarnado naturalismo y su erotismo le enajenaron la simpatía de muchos lectores y críticos, convirtiendo su obra en signo de contradicción. Su obra Jarrapellejos fue llevada al cine en 1988 por Antonio Gimenez Rico.
  • Algunas obras: La sed de amar (1903), La bruta (1908), Sor demonio (1909), Las Evas del Paraiso (1910), El médico rural (1912). Jarrapellejos (1914), Sí sé por qué (1916), Las sonatas del diablo (1916, 1917 , 1925) 
Mario Roso de Luna (Logrosán 1872 - 1931 Madrid) también llamado el mago de Logrosán por su conocimiento de las Ciencias Ocultas, hombre de ideas abiertas y progresistas, aunque opte por un camino doblemente heterodoxo, para los católicos y parte de los científicos: la teosofía. En 1894 obtuvo el grado de doctor en Derecho por la Universidad Complutense y en 1901 alcanza la licenciatura en Ciencias Físico-Químicas. En 1893 si más recurso que su espíritu de la observación descubre un nuevo astro, de la constelación del Auriga que por decisión de la Academia de Ciencias de París fue inscrito en los anales astronómicos como "Cometa Roso de Luna". Esteban Cortijo, presidente de honor del Ateneo de Cáceres, es uno de los mayores estudiosos sobre la obra de Roso de Luna, ya que su tesis doctoral que puede consultarse completa en la red se tituló: Vida y obra del Dr. Mario Roso de Luna (1872-1931), científico, abogado y escritor
Enrique Segura Otaño, que fuera Director de la Revista de Estudios Extremeños y redactor-jefe literario del Diario de Badajoz, autor de diversos libros e infinidad de artículos llegó a afirmar en una entrevista realizada en 1959 que "la aportación más importante de Extremadura a las Letras españolas fue la llevada a cabo por los escritores y poetas de finales del siglo XIX y comienzos del XX ya que contribuyeron a que España conociera el valor espiritual de Extremadura".

Extremeñas. El dialecto. por Enrique Segura Otaño (Revista Alcántara nº 81/1954)

7.- Siglo XX. CONTEMPORÁNEOS.LENCERO Y VALHONDO.


Luis Chamizo
1) El inicio del siglo XX destacan en la poesía extremeña un grupo de escritores que podríamos adscribir al regionalismo extremeño que intentan profundizar en el espíritu regional a través del casticismo costumbrista y rural, utilizando el dialecto extremeño en su obra tanto en su variedad del noroeste de Cáceres como en la del sur formando parte de lo que denominamos literatura extremeña propiamente dicha:  como Jose María Gabriel y Galán (Frades de la Sierra 1870- Guijo de Granadilla 1905), Antonio Reyes Huertas (Campanario 1887-1952) o Luis Chamizo (Guareña 1899- Madrid 1944) y muchos más tanto del pasado como actuales, que trabajan por definir la personalidad y singularidad extremeñas y por desentrañar las señas de identidad de Extremadura para crear una conciencia regional como hicieron José López Prudencio (Badajoz 1870-1949) o Antonio Elviro Verdeguer (Salorino 1892 - Cáceres 1936), aunque fueran de ideologías opuestas.


A todos ellos los encontrarás en la sección de Literatura en dialecto extremeño


2) Otro segundo grupo de escritores ya no se atienen a ese casticismo regional pero siguen con su espíritu fiel a la tierra con la que siguen unidos por fuertes lazos de afecto, respirando extremeñismo por todos sus poros, como fueron Enrique Real Magdaleno de Alconera, Manuel Monterrey de Badajoz o Juan Solano de Valdefuentes (1905), pero debemos destacar a:


Romero Mendoza
Pedro Romero Mendoza (Cáceres 1896 - 1969) que fuera con veinticinco años director del Noticiero de Cáceres y más tarde durante veinte años Director de la revista Alcántara de la Diputación Provincial cacereña. De carácter introvertido y poco amante de la vida en sociedad. Obtuvo entre otros galardones Premio "Conde de Cartagena" de la Real Academia de la Lengua y Premio Valera en 1935.

  • Algunas obras: El Padre Ramón (Madrid 1923) Sombras (Madrid 1924) Caminos de Servidumbre (Madrid 1926) El "Chupao" y otros Cuentos (Madrid 1963), Angustia (Madrid 1979), Viaje al Cielo (Madrid 1965), Azorín (Madrid 1933), Don Juan Valera (Madrid 1940), Siete ensayos sobre el Romanticismo español (Cáceres 1963) Un hombre a la deriva.Diario.Mérida 2003.
Antonio Rodríguez Moñino y María Brey
Capítulo aparte merece Antonio Rodríguez Moñino (Calzadilla de los Barros 1910-1970), fue Vicepresidente de la Hispanic Society of America en Nueva York y reclamado por numerosas universidades extranjeras como su periodo en la Universidad de Berkeley como catedrático. En su pais, sin embargo, no contó con tanto aprecio y sólo en 1968, la Real Academia lo recibirá en su seno con un discurso de recepción de Camilo José Cela que dirigió duras palabras a los perseguidores de nuestro bibliógrafo. Extremeño universal y que a pesar de ello nunca olvidó a su patria chica haciendo una gran labor para dotar a la región extremeña de unos fundamentos bibliográficos, documentales y metodológicos con los que construir una auténtica historia literaria regional y aun cultural. En 1949 en la II Asamblea de Estudios Extremeños apoyó las propuestas para incorporar la historia y geografía extremeñas a la escuela, aunque desgraciadamente hemos tenido que esperar hasta  2002 para que se haga una propuesta seria de llevar contenidos extremeños a las aulas y ni siquiera ahora son obligatorios. En 1952 en un acto de inmensa generosidad con Extremadura, envía a Cáceres su magnífica biblioteca extremeña con más de 700 títulos. Posteriormente su legado bibliográfico pasó a formar parte de la Real Academia de la Lengua con más de 17.000 volúmenes.

► Bibliografía extremeña de Antonio Rodríguez Moñino (Literatura en Extremadura - Tomo II - Manuel Pecellín Lancharro)


Delgado Valhondo
Jesús Delgado Valhondo (Mérida 1909-1993 Badajoz), Es una de las voces líricas más puras y representativas de la moderna literatura regional. Fue maestro y estuvo ejerciendo su profesión en distintos pueblos, vivió en Cáceres, Mérida y Badajoz. Se sentía orgulloso de ser extremeño y nunca renunció a sus raíces, aunque tuviera que pagar por ello el precio de ser menos conocido, siendo precisamente el paisaje extremeño inspiración para sus poesías. El premio nobel, Juan Ramón Jiménez le dedicó importantes elogios, de él se ha dicho que es el epicentro de la poesía extremeña de este siglo. 

• Algunas obras: Hojas, El año cero, la esquina y el viento, un árbol solo, Huir. 

• Jesús Delgado Valhondo por Valeriano Gutierrez. Revista Alcántara nº 33/1994
• Fundación Jesús Delgado Valhondo

Manuel Pacheco
Manuel Pacheco (Olivenza 1920-1998 Badajoz) A los siete años perdió a su padre y trasladado a Badajoz ingresó en un hospicio, donde permaneció diez años. A los dieciocho años es llamado a filas en la guerra civil española. Fue monaguillo, cantaor de tangos, fotógrafo, ebanista, comparsa de teatro... pasó hambre y se fue a Portugal en busca de comida. No tiene ninguna clase de estudios pues empezó a trabajar desde muy niño, pero desde los ocho años lee todo lo que pasa por sus manos. Su poesía se mueve entre las preocupaciones sociales y el surrealismo. 

  • Algunas obras: Ausencia de mis manos (1949), El Angel sonámbulo (1955), Los caballos del alba, Poemas al hijo (1960), Todavía está todo todavía, Poesía completa (1999)


Álvarez Lencero
Luis Álvarez Lencero (Badajoz 1923-1983 Mérida) Pasa su infancia como pastor en compañía de su abuelo. En su juventud compaginó el estudio con el trabajo. Vivió la mayor parte en Badajoz donde trabajó com funcionario del Ministerio de Trabajo. Su vida sentimental fue desafortunada, sufrió una dura separación matrimonial y no tuvo hijos, algo muy deseado por el poeta. Canta a Extremadura y al hombre, protestando con rebeldía ante su situación. Incansable viajero por Alemania, Checoslovaquia, Francia, Bélgica. 


  • Algunas obras: El surco de la sangre (1953) Sobre la piel de una lágrima (1957), Hombre (1961), Tierra dormida (1971), Canciones en carne viva, Humano y su libro más popular fue Juan Pueblo, El corazón al hombro (inédito) (2009) 

  
3) Por último un tercer grupo, aunque nacidos en la región, van a vivir lejos de ella como Joaquín Montaner y Castaño de Villanueva de la Serena aunque con ascendencia catalana (1892), Enrique Díaz Canedo de Badajoz (1879-1944), iniciador del posmodernismo, aunque tan adaptado a la vida de la Corte que muchos le habían creído madrileño, más cerca en el tiempo tenemos a Jose María Valverde de Valencia de Alcántara (1926) aunque madrileño de adopción, fue profesor a partir de 1965 en Virginia (USA) y Trent (Canadá) y a Félix Grande de Mérida (1937) que aunque nació en Extremadura su vida desde los tres a los veinte años fue en Tomelloso y luego en Madrid.

Y con estas breves notas, hemos finalizado el repaso de la literatura castellana en Extremadura desde el Siglo XV hasta  los comienzos del siglo XX.

► Carta de Jesús Delgado Valhondo a Luis Álvarez Lencero